¿Qué tienen la mujer francesa que nos obsesiona tanto? ¿Será que su effortless beauty y su estilo less is more nos intriga? ¿Cómo es que logran verse tan perfectas con tan poco esfuerzo? Malditas.

Hace poco escribí una nota para ELLE México sobre tips para dominar la rutina de belleza francesa y sin sorprender, fue una de los más leídas ese mes. Hablé justo de que para convertirte en una de ellas (fuera del hecho de que no compartimos nacionalidad) en verdad no debes intentarlo demasiado, porque ellas realmente no lo hacen. Después de leer 30 entrevistas con Jeanne Damas, Lou Doillon, Sabina Socol, Léa Seydoux y Stacy Martin, me di cuenta de que ese era el común denominador, junto uno que otro hábito medio raro (i.e. no se lavan la cara con agua del grifo, les gusta rociar perfume hasta en sus maletas, that sort of thing).

Nunca he sido de las que no se esfuerzan, aunque aparente lo contrario. Es más, el cero esfuerzo me provoca un poco de ansiedad. Sin embargo, mi investigación me llenó de conocimiento y ahora sé que en cuanto al cuidado de la piel se refiere, para nada escatiman. Digo, NO se lavan la cara con agua normal.

Así que tomé esto como un reto. Decidí replicar la rutina de belleza francesa y por toda una semana la seguí al pie de la letra. Ya saben, por la ciencia. Sólo que yo sí me esforcé para no esforzarme.

    

Día 1

Fui al gym y me bañé por la mañana como lo hago habitualmente. Comencé con mi rutina de cuidado de la piel normal (yo tampoco escatimo, así que supuse que esto no lo tenía que modificar) y sólo apliqué un poco gel para cejas, iluminador y Generation G en Zip en mis labios. Trabajé todo el día.

A las 7:30 PM fui a la farmacia a comprar los french pharmacy basics.  Me di cuenta de que sólo necesitaba agua micelar, pues ya tenía todo lo demás. Compré la mini Sensibio H2O Water de Bioderma porque pobre. Espero eso no me baje puntos. Apliqué un poco de ella en un disco de algodón y lo pasé por toda mi cara. Mis manos estaban itching por abrir la llave del lavabo. Logré no hacerlo y seguí mi rutina de noche como de costumbre. Me sentí sucia.

Pero debo de admitir que limpia y refresca bastante bien…

Día 2

Amanecí un poco grasosa por untar Egyptian Magic por toda mi cara. En verdad quería lavarla, pero sólo usé el agua micelar como debía. Bastante. Y sí, frescura al instante. Lo único que no me encanta es que la sensación de ojos hinchados y el adormecimiento permanecen (necesito mi splash de agua para despertar).

Por órdenes parisinas, me salté el baño y tuve mi primer encuentro con el dry shampoo. Acudí a YouTube, claro. Fue más complicado de lo que imaginé. Al principio, me traumé porque se veía ultra blancoso, pero no duró mucho y huele muy bien. De igual tuve que recoger mi pelo, pues lo tengo tan grueso que si lo dejas en una misma posición por más de 10 segundo se queda así para siempre. Bed head.

Hoy tuve que ir a muchos eventos por mi trabajo, así que apliqué un poco de corrector, además de gel para cejas, iluminador y el accesorio favorito de toda chica francesa: lipstick rojo (Ruby Woo de MAC). Esa noche, más agua micelar para limpiar mi cara. Hoy no hay manera de que use aceite. Realmente tengo muchas ganas de bañarme, siento que no voy a poder dormir.

Día 3

Meterme a la regadera fue lo mejor que me ha pasado en la vida. En una ciudad tan contaminada como CDMX, donde hasta tu tracto respiratorio se siente sucio con sólo salir a la calle, no sé que tan viable sea esta rutina. Minimal makeup para los eventos de hoy, nada de base, sólo SPF. De hecho, en teoría, este último es difícil de remover y muchas acuden a la doble limpieza para asegurarse de eliminar residuos. Sentí un poco de ansiedad por esto. ¿Qué si mis poros se estaban tapando?

Pero bueno, la mejor parte de esto es que uso muy poco producto. Seguro les duran muchísimo.

Día 4

Hoy mi pelo amaneció lindo y el dry shampoo lo hizo verse mejor—con más textura— así que decidí despeinarlo a la Jeanne Damas. Creo que este producto lo prefiero para estilizar. Te da volumen, refresca y huele muy bien. Intento no usar mucho para evitar el residuo blancoso. Mi cara amaneció mucho menos grasosa de lo normal, lo cual está increíble. Se lo atribuyo al agua micelar. También noté que está mucho más suave. Sabemos que el mantener la piel hidratada = menos producción de sebo. Seguramente el no usar el agua asquerosa de la ciudad ayuda. El signature red lipstick parisino parece tener efectos positivos en la gente.

Día 5

Volé a Monterrey al bautizo de mi sobrino. De buena suerte me tocaba baño. No sé si hubiera soportado viajar sin lavar mi pelo. No vi a nadie importante, ni tampoco tuve que salir (trabajo desde casa), así que pasé el día sans makeup. Mi cara no se resecó tanto en el avión. Seguramente fue el agua micelar, mi nuevo amor. Estuvo padre usar otro color de labios que no fuera rojo. Ruby Woo me los deshidrata demasiado.

Día 6

Hoy es el gran evento (o sea, la piñata) e hice trampa bañándome. No iba a ir con el pelo sucio al festejo de mi único sobri en la vida. Comienzo a amar usar muy poco maquillaje. Esta vez sí usé una base porque lo necesitaba.

Día 7

Día de inflamación extrema. Ayer comí demasiado. Pero demasiado. Sentía que mi estomago no cabía en mi vientre. Como era de esperarse, mi cara amaneció súper hinchada, con unas ojeras de miedo debido al exceso de sodio que ingerí. ¿Qué hice para remediarlo? Nada. Pero aquí es donde se supone que debo recomendar tomar mucha agua e hidratar su cara, ya sea con una mascarilla o un suero, y acudir al iluminador y el blush.

El agua micelar ha sido realmente una bendición, pero ya está por acabarse mi botecito (no dura mucho). Además, es perfecta para cuando tienes mucha flojera de lavarte la cara, o simplemente no puedes coordinar para hacerlo (alcohol). Probablemente compre la de Garnier para probar y porque cuesta cuatro veces menos que la Bioderma por casi la misma cantidad de producto.

Hoy sí usé shampoo en seco. Mi familia hizo carne asada y por supuesto, comí más. Todo es culpa del Super Bowl.

Conclusión

El querer integrar una rutina que no es la tuya, es algo a lo que a nadie motivaría a hacer. ¿Por qué? Un ejemplo: yo en particular llevo años perfeccionándola, y aunque imitar la forma de pensar y hacer belleza de alguien que consideras más cool que tú resulta muy romántico, es muy probable que lo que le funcione a esa persona no te funcione a ti. Más allá del bienestar de mi piel —y aquí es donde me pongo cursi— es parte de mi identidad. ¿Qué es cool, anyway? Si serlo me hace ser algo que no soy, y requiere demasiado esfuerzo (ja), entonces no quiero.

La rutina de belleza francesa no es muy diferente a la mía, pero me gusta experimentar, e incluso usar más maquillaje de los normal de vez en cuando. Otra cosa. Eso de no bañarme diario es algo que simplemente no puedo integrar a mi vida. Yo sé que es malo que lave mi pelo todos los días, pero si no lo hago no puedo enfrentarlos sintiéndome cómoda. Dejaré el dry shampoo para las reinas del effortlessly cool.

– Fotos por Valeria Anastasia en su casa en Monterrey.