Me bajó, me llegó la regla, mi periodo, la menstruación…por primera vez a los 11 años. Así es, ¿se pueden imaginar lo qué es sangrar por cinco días seguidos a esa tierna edad? Yo tampoco. Ni lo recuerdo. De lo que sí me acuerdo es la manera en la que siempre intenté esconder esa parte de mi vida. A los 14 comenzaba a aceptarlo, inlcuso me hice un cambio de look y mi mamá me compró mi primer brassier copa A. Las cosas por fin estaban bien; yo estaba bien con ser mujer.

Sin embargo, una cosa seguía siendo igual: a pesar de que la menstruación se torna normal ante la sociedad conforme creces, jamás se convierte en algo más cómodo para ti.

En mi búsqueda por encontrar algo que no hiciera que el mundo se detuviera durante mi periodo, probé muchas cosas: toallas que podrían pasar por pañales, tampones, Saba, Kotex, Always, todo. Tuvieron que pasar 14 años para que descubriera, y me atreviera, a usar la cosa que me cambió la vida, o que por lo menos la hizo menos difícil.

La copa menstrual

Un día, hablaba de lo dolorosos y molestos que podrían ser los periodos cuando mi amiga Mayri me contó sobre la copa menstrual. Primero, investigué a fondo. ¿Qué es? ¿Cómo funciona? Luego, comencé a escuchar recomendaciones de otras conocidas y literal, un día desperté y me dije a mi misma: “Okay, tengo que comprar esta cosa”. Fui a una botica en la Condesa y las vi en un aparador muy escondido, en la parte de atrás de la tienda.

Las copas menstruales pueden venir de muchas formas, pero por lo general parecen un embudo que debes insertar dentro de tu vagina para que ahí se deposite el flujo menstrual (sangre). Están hechas de silicona de grado médico y en su mayoría son biodegradables. A diferencia de un tampón, las copas no absorben la sangre, si no que la guardan hasta que estás listas para vaciarla.

Existen muchas marcas, las cuales manejan diferentes tamaños según tus necesidades y etapa en la vida.

¿Por qué usar la copa menstrual?

1. Es muy cómoda. Cuando la insertas bien, no se siente. Puedes nadar, hacer ejercicio, dormir, bailar, lo que quieras.

2. No más ‘bajones’. Siéntete libre de estornudar o pararte de la silla sin problemas.

3. No hay necesidad de cambiarla tan seguido. Si tu flujo es ligero, puedes dejarla hasta 10 horas. En días más pesados, hazlo cada seis u ocho horas. Una copa menstrual puede sostener hasta 28 gramos de sangre, 3 veces más que un tampón regular. Esto significa menos tiempo en el baño sacando cosas de tu vag.

4. No interfieren con tu santuario vaginal. Los tampones y las toallas pueden llevar a la resequedad. Las copas no absorben, por lo tanto no causan un lío dentro de tu ser. Tampoco juegan con tu pH, no dejan fibras indeseadas atrás, no están asociadas al síndrome del choque tóxico, y no contienen ingredientes cuestionables, o sea que las mujeres con alergias las pueden usar. 

5. Es ecológica: su composición es biodegradable, no contamina, y además, es re-usable. Tu huella de carbono disminuye, pues ya no tienes que estar tirando mínimo tres toallas o tampones por día a la basura.

6. Es económica: una copa menstrual cuesta entre $500 y $600 pesos. Un paquete de 12 toallas, aproximadamente $25 pesos. La copa puede durar hasta 8 años. El paquete te dura menos de 1 periodo y nos baja mínimo de 30 a 40 años de nuestra vida. Do the math.

¿Cómo se usa?

  1. Esteriliza la copa antes de usarla. Hiérvela en agua unos cinco minutos y listo.
  2. Insértala en tu vagina aplicando uno de los dobleces recomendados (el que sea más fácil y cómodo para ti).
  3. La puedes dejar de dos hasta 10 horas dentro de ti sin que se derrame. Claro, esto depende completamente de tu flujo.
  4. Cuando estés lista para extraerla, siéntate en el escusado, sácala con cuidado y tira su contenido en la taza. Eso sí, asegúrate de que tus manos estén limpias antes de hacerlo. Y sí, te vas a manchar las manos, sorry. Es el elixir de la vida.
  5. Enjuágala en el lavabo y vuélvela a meter dentro de ti. Si no tienes acceso a agua o estás en un baño público, límpiala con papel.
  6. Cuando termine tu periodo, sólo debes de esterilizarla nuevamente y guardarla en su bolsita.

Mi experiencia

Yo uso la Lunacup. Cuando la compré, me fui por la recomendación de la vendedora. ¿Tu flujo es moderado? ¿Nunca haz tenido hijos? ¿Te duele hasta ponerte tampones? Listo, llévate la más pequeña..que de pequeña no tenía nada. Medio me explicó cómo usarla, la pagué y me fui muy emocionada. Ya me urgía que me bajara para poder probarla.

Llegó mi periodo. Después de 6 intentos acostada, en la regadera, en cuclillas y miles de dobleces diferentes, me di por vencida y regresé a la toalla sanitaria. Triste, porque no me había funcionando, y había gastado $600 pesos en un pedazo de silicona, me fui a dormir. Esa noche soñé con la copa menstrual.

Al día siguiente desperté más determinada que nunca. Si otras mujeres que ya la usaban podían ponérsela y ser felices, yo también podía. Me acomodé en la posición recomendada por YouTube y logré insertarla a la primera. Y sí, estuvo increíble, no sentía absolutamente nada y al parecer lo había hecho correctamente porque por cinco horas fui feliz, sin ningún derrame.

Entonces, llegó el momento de sacarla. La copa hace succión, así que simplemente jalarla fuera de ti no es una opción. Intente sacarla y nada. Tuve que traerla dos horas más. Hasta creí que iba a tener que ir al hospital. Qué oso, pensé. Lo intenté nuevamente y logré extraerla, pero no sin antes llorar del dolor y convertir mi baño en la escena del elevador de The Shinning.

Pero, soy una persona muy terca. Yo quería disfrutar de todos sus beneficios a como diera lugar. Así que, obviamente volví a acudir a YouTube y vi mil videos sobre técnicas para sacar la copa. Seis meses después, creo que encontré la técnica perfecta y de verdad ha cambiado mi vida. No puedo darle más praise a este pequeño artefacto. Ni siquiera siento que me está bajando cuando la uso. Sí, batallé en acostumbrarme a ella. Claro, hubo varias veces que no me la puse bien y tuve algunos accidentes. Pero la cantidad de fallas no se compara a los triunfos de la copa menstrual. Ya hasta deseo que me baje para que se me quite lo Chucky, sin preocuparme por el derrame de sangre que va a ocurrir en los días posteriores.

Quiero aclarar que no soy tree hugger, ni yogi, ni feminista…soy sólo una chica en búsqueda de soluciones que le hagan la vida como mujer menos difícil. Okay, tal vez sí sea un poco feminista, pero who isn’t these days? También, voy a poner al aire una cosa, porque todos me hacen la misma pregunta cuando hablo sobre la copa menstrual: no, no te LA hace grande. Siento decírselos humanos misóginos y moralistas (y seguramente muy ardidos o envidiosos), pero lo único que te LA podría ‘agrandar’ es dar a luz, un fenómeno por el cual seguramente vale la pena tener vaginas flácidas.